
Se veía venir… la polémica estaba servida en bandeja. Las palabras del señorito James Cameron en el sentido de que Avatar 3D iba a suponer un antes y un después en la industria del cine de entretenimiento, pueden considerarse como el mayor farol hypeante que se recuerda en los tiempos recientes. Fue decir eso, ver los primeros trailers… y ya existía una legión de frikys cinefagos dispuestos a pagar lo que fuera por ver semejante maravilla. Después se dice que es la industria del videojuego la que más hype genera…
Polémica que luego no ha resultado ser tanta. Creo que claramente podemos distinguir dos grandes grupos de opinión a la salida de Avatar 3D. Los que la consideran una obra maravillosa, impresionante en todos sus aspectos… y los que la consideramos (me incluyo) como un prodigio técnico y una película intrínsecamente simplona. Maticemos.

A quien me pregunta sobre qué tal Avatar 3D (nótese que en todo momento hablo de Avatar 3D, ya que no entiendo que “revolución” puede suponer su versión “convencional”) les digo que vayan a verla sí o sí. Dejémoslo claro: Avatar 3D es un prodigio técnico, un espectáculo visual de primera, una fantasía que saboreará todo aquel que vaya a verla con independencia de sus años o de su bagaje freak previo.
En ese aspecto (el técnico), sí puede decirse que Avatar 3D es una pequeña gran revolución, ya que en mi opinión el uso que se le ha dado al 3D abre una serie de posibilidades enormes a las películas “palomiteras” o de entretenimiento. Incluso desde el punto de vista de la piratería, puede suponer un espaldarazo muy fuerte para la industria ya que ahora sí, el argumento de que “en casita se ve igual” no habrá quien lo defienda.
![]()
Sin embargo, como ya apuntaba al comienzo, no hay que olvidar que tras todos los fuegos artificiales que Cameron pone sobre la mesa, hay un argumento, una película tal como lo conocemos. Y es aquí donde para nada estoy de acuerdo en que estemos ante una revolución. Por muy bueno que sea el envoltorio, si luego estoy viendo “más de lo mismo”… y es que el argumento de Avatar 3D me decepcionó un poco. Decir que este aspecto no es lo más importante de la peli, sino que son sus efectos visuales, me parece una pasada. Señores, seamos claros, el cine emociona y emocionará por lo que cuenta, más que por lo que vemos. Y llegado el punto, siempre voy a preferir cosas como “El secreto de sus ojos” (inmensa película de J.J. Campanella) o la trilogía de Peter Jackson sobre el universo de Tolkien, antes que Avatar 3D.
Por último realizar un comentario sobre aquellos/as cebollinos/as, que se descargan la película por Internet en paupérrima calidad Screener para verla en su casita. Umm, gráficamente sería como dejar de comer un tierno y matinal “donuts”, y cambiarlo por una nada estética caca de perrito. Solo espero que lo hagan por la pamplina de nuestros tiempos de luego decirle al compañero de trabajo / estudios… “oye, ya tengo en mi ordenador Avatar 3D” y que realmente hayan pasado antes por la sala. No se me ocurre mejor ocasión para aquellos que ponen mil excusas para no ir al cine (“no tengo tiempo”,” el cine es muy caro”, “estoy mejor en casita”,” se ve muy bien descargada”…) que lo hagan en este momento. De todas formas, viendo las cifras de recaudación que está teniendo Avatar, creo que todavía podemos albergar esperanzas en la industria del cine. Algo se mueve a favor del espectador. Viva el espectáculo de ir al cine !

Pues ayer fui por fin, con algo de retraso, a ver Avatar en 3D. ¿Mis impresiones? A grandes rasgos, en lo referente al uso de las 3D para dotar al film de realismo y espectacularidad, sobre todo a la hora de reflejar un mundo nuevo, me parece una maravilla, aunque eso sí, me decepcionó un pelín debido sobre todo a las expectativas tan altas que me había creado después de leer y escuchar mil cosas sobre ella. La implementación de esta tecnología y el tratamiento que se le da en la peli me parece flipante, pero no exento de fallitos o, mejor dicho, cosas por pulir en futuras producciones que utilicen esta técnica: algunos planos son poco creíbles, varias capas de las 3D tienen texturas borrosas, y una vez pasados los minutos iniciales con la boca abierta, los posteriores efectos 3D van perdiendo fuelle, por lo que poco a poco te vas centrando cada vez más en la historia que cuenta la película en lugar de en los artificios, y claro, como película tal cual, es muy predecible, con un argumento muy Disney y unos personajes muy planos.
En resumen, una producción cuidadísima a la que no hace justicia la historia que se cuenta.